domingo, 23 de enero de 2011

La vida, esa sementera



a mi prima Tere Vento


¡Recuerda cuerpo cada pálpito!

Que el iluso tiempo 
no desbarate los surcos 
que fueron sembrados

Que el fulgor 
no se extinga de la traza 
de esos precisos instantes...
del ingrávido vuelo 
de las hojas otoñales,
del brillo de aquellos ojos, 
cuando fijamente me retaste.

¡Recuerda cuerpo!

Mientras me lleves 
por esta llaneza, 
Ahora rendida y yerma 
¡Recuerda!
Pues seguro que ser abrirán, 
cual corola,
nuevos amaneceres 
de rosado aliento. 












Madrid, 23 Enero de 2011

martes, 21 de diciembre de 2010

Viaje





Pálido fulgor temprano, velada
sinfonía opalina de tonos grises
bailando entre titilantes brillos.

Se acallan los sonidos lejanos,
mullidos por una espojosa
blancura, silueteada de pincel.

Sumergido en el festivo alborozo,
pero sin cuentas ni urgencias,
puedo correr las persianas al ocaso.

Las calles carecen de actualidad;
son estas y aquellas, al tiempo, 
transitadas por cada uno y sus jirones. 

Porque viaje y viajero emergen 
al día, confundidos entre un trasiego
de rastros evocados y reverdecidos.

Usurero de esas ocasiones que, otrora
con vosotros compartí, sonrío a aquel 
que creí ver y al que aun no se ha ido.





Blythe Rd. London. 21 de Diciembre de 2010.

sábado, 14 de agosto de 2010

La trocha de Bali




Nace al borde mismo 
del camino vecinal
que prolonga de cemento 
la barriada, hasta las casas 
que, en caótica variedad, 
se asoman de tapadillo a la rambla. 


Al inicio, un recodo
y el invisible presentimiento
del polvo que cubre, apenas, 
un hilillo de cardos tronchados 
en su cáliz de doradas espinas, 
entre secos abrojos y palmitos. 


Mas, a poco que se adentren
los pasos en la liviana trocha, 
las casas desaparecen y se abre, 
a la altura de los cañaverales, 
ya junto al muro, unas lindes 
ribeteadas de tuna chumbera 
que deberán contener las avenidas 
de los aguaceros invernales. 


Y todo parece sencillo: la atención 
en el clareo y el agreste pedregal, 
floreado de rodales de hierva y poleo; 
el calor húmedo que te acoge, 
antes de abrirse, casi romperse, 
contra unos setos de aligustres 
plateados, frente a la alta duna. 


Y, entonces, una abismal extensión 
de turquesa peinada de espumas, 
fugaces y livianas, como sonrisas 
de niños recién surgidos 
de entre los sueños: un cerco de marfil, 
luminoso entre los cantos rodados 
que se desparraman, apagados y cansinos, 
animándome como cantiñas y tanguillos 
¡avante claro! contra el abrazo del levante 
hasta la escurrida rompiente de la vida. 




Bolonia, Tarifa en Agosto de 2010

lunes, 26 de abril de 2010

Un día cualquiera


Madrid, Agosto de 1924 - Castellón, Abril de 2010
Sea, para ti, liviana la tierra...


Cada despertar, 
   como un presente:
      por la asombrosa claridad
que aun extraen de la vida tus ojos;
   por el latido y hasta 
      por el suspiro con que recibes
la tenue caricia del espejo.


¡Un día más! que prolonga
   su sombra malva
      sobre la colcha,
como una revelación
   de esperanza
      donde asirse.


Y, a pesar del silencio,
   amortiguado por el rumiar
      de tus pensamientos
         que escarban raíces
en el humus de los tiempos,
   recoges los retazos
      de la espesa noche
y te consagras a la pulcritud
      de tu enjuto cuerpo.


Sabes que las sombras
   te acechan, encogiéndote el aliento,
pero siempre guardas
   una sonrisa de repostería
      con la que regalar cada encuentro.


¡Un día entero!
   de querencias cotidianas
      y de infantiles sorpresas.
Una extensión más
   de tareas espartanas
      y palabras sembradas
a expensas del sueño.


Un día cualquiera, 
   de blusas coloridas
      de ansias de sol y de lilas;
para deambular
   entre acalladas quejas,
      murmuradas cual sortilegios
contra la oscuridad y el miedo.


Y ya cae la noche,
   y tiendes el mantel
      sobre la mesa con unción ritual,
con el placer y la esperanza 
   de haber sumado, felizmente,
       otra nueva jornada
          al resto de esta parca vida. 










Madrid, 2007-2010

miércoles, 21 de abril de 2010

La luz se viste de emblema



El fulgor se extingue
tras una línea de anhelo.

El índice dibuja
la arquería de su labio.

El hoy descansa, por fin,
en su destino de emblema.

La sorpresa postrera
deja su rastro de aguada.

La mano sobre la columna,
la llave en el cerrojo,
cada palabra acompasando
la vida en su misterio.




Bolonia, Cádiz Abril del 2010





 

miércoles, 14 de abril de 2010

El ópalo de la tarde




Somera,
   la onda cubre la arena
      con su caricia de espuma;
La bajamar,
   revela lo intangible
      que se eleva hacia el sol
entre un azar de regatos e isletas.

Es la rotación de los meteoros,
    en la que se pergeña un mundo
      de fugaces esplendores
entre cantos, limos y cenizas.

De modo parejo, tu vida
   se debate entre las mareas, 
      elevando una desigual porción
         de tierra que irá cubriéndose 
con el velo del tiempo. 

Ante nuestra incrédula mirada,
   testigo de ese efímero esplendor,
      cada rastro, cada huella 
         se irá unciendo al singular destino 
   de nuestra memoria; 
      al fulgor de la retina 
         o a la plenitud de la nada.



Rota-La Plana, Abril de 2010





En el Claro

Bailan las hojas  Bajo luces fugaces Brincan los corzos  ***** 葉は舞う 光の閃きで 鹿は跳ぶ  ***** Ha wa mau Hikari no hirameki de Shika wa tobu